La boca es un mecanismo perfecto, donde todos los dientes deben tener la correcta posición y relación entre ellos y con los huesos que los sujetan. La arcada superior (maxilar) ha de cubrir a la inferior (mandíbula), y todos los dientes superiores deben encajar y contactar con los inferiores. La unión entre la mandíbula y el cráneo presenta a veces problemáticas que afectan la salud dental y la estética facial así como también puede ser origen de múltiples problemas de salud y bienestar derivados.

El término oclusión dental se refiere a las relaciones de contacto de los dientes en función y parafunción. Sin embargo el término no solo designa al contacto de las arcadas a nivel de una interfase oclusal, sino también a todos los factores que participan en el desarrollo y estabilidad del sistema masticatorio y uso de los dientes en la actividad o conducta motora bucal.
Cuando los dientes y los maxilares no están correctamente colocados, existe una "maloclusión" producida generalmente por:

    • Mala posición de los dientes.
    • Pérdida de piezas dentales.
    • Falta de desarrollo de los propios maxilares.

En cualquiera de los casos, esto puede producir una alteración de la articulación que mueve la mandíbula lo que se conoce como una disfunción de la articulación témporo mandibular (ATM). Los principales síntomas de este problema son:

  • apretamiento o rechinar de los dientes (se conoce como bruxismo).
  • en otras ocasiones, dolor a nivel de la propia articulación (se localiza a nivel de los oídos).

Este dolor, muchas veces se puede presentar en la parte posterior de cuello, en ocasiones se manifiesta como dolor de cabeza, que se puede confundir con problemas cervicales o visuales. El tratamiento de los problemas articulares pasa muchas veces por corregir el engranaje propio de los dientes para conseguir una buena oclusión,  por medio de férulas de descarga, prótesis, ortodoncia, etc.